2025-12-03
Hormigas versus personas

Desde hace décadas se sabe que el esclavismo es una modalidad de parasitismo social. En otras palabras la definición quedaría de la siguiente manera: “Es una relación en la que un ser vivo se beneficia a consta de otro, al que provoca un perjuicio”.
Desde hace décadas se sabe que el esclavismo es una modalidad de parasitismo social. En otras palabras la definición quedaría de la siguiente manera: “Es una relación en la que un ser vivo se beneficia a consta de otro, al que provoca un perjuicio”.

Sin embargo en biología el parasitismo social es más concreto: “Se refiere a situaciones en la que una sociedad (de insectos) se desarrolla expensas de otra sociedad (de insectos); el daño que recibe la sociedad hospedadora (esclavizada) se traduce en la muerte de la reina y en la que las obreras huéspedes van a trabajar en beneficio de la descendencia de la parasita y no de la propia”.

Y llegando a este punto vamos a empezar a enmarcar las enormes similitudes que existen entres las hormigas esclavista y las sociedades que se dedicaron a esclavizar personas. Corroborando una de las leyes de correspondencia: “Como es arriba es abajo o viceversa”

Para poder entrar en los nidos de otras hormigas las esclavistas imitan el olor de las feromonas de las habitantes del hormiguero, evitando ser descubiertas mientras lo recorren hasta llegar al área de incubación de los huevos, tomando las larvas, comida e incluso individuos adultos hacia su guarida, obligando a las secuestradas a desempeñar numerosas funciones en su nuevo hogar.
Los secuestradores de infantes (personas), usan la misma estrategia que las hormigas, se disfrazan como su entorno arrancando niños de hospitales, parques de diversiones, caminos y de más lugares comunes, así como también en ocasiones los secuestros se vuelven más osados al llevarse personas de mayor edad para que desempeñen numerosas funciones en su nuevo entorno, ya sea como esclavos, siendo vendidos, o como tráfico de órganos.

Cuando la estrategia silenciosa de las hormigas no funciona, se produce una batalla campal que generalmente termina con la victoria la hormiga saqueadora, ya que a pesar de ser más pequeñas y en menor número conoce a la perfección los puntos débiles de sus víctimas.

Este punto se puede tomar desde diferentes ángulos, desde la esclavitud por tomar prisioneros de guerra, hasta las batallas contra la policía, donde en efecto, generalmente los atacantes salen victoriosos ya sea por cuestiones burocráticas donde no los pueden tocar, o por qué la red de corrupción es tan grande que prefieren ignorar el hecho, o simplemente el armamento, la tecnología y la estrategia es mejor en el bando de los agresores.

Una de las estrategias que usa la hormiga esclavista cuando apenas va iniciando su propio hormiguero es entrar en el hogar de otra reina y suplantarla, ya sea matándola o viviendo sobre ella, de esta manera es alimentada y cuidan de su prole al mismo tiempo que cuidan de los suyos.
El ejemplo más claro para este punto es la conquista de México por lo españoles, donde en una primera estancia fue tomado como rehén el Tlatoani Cuauhtémoc por Hernán Cortes, obligando a los mexicas a alimentar y cuidar a los suyos

Se ha logrado observar en varias especies de hormigas esclavizadas que pueden revelarse contra sus explotadoras, matando a algunas de sus pupas, reduciendo la futura población de esclavistas

En la historia han existido una gran cantidad de rebeliones de esclavos que realizando un levantamiento armado busca liberarse de su opresión, y en muchos de los casos han logrado tener éxito como en el caso de la rebelión de Espartaco (gladiador romano), la rebelión de Yanga (de esclavos africanos), la rebelión de Stono (Colonias del sur de América del Norte), entre otras más.

Según fuentes documentales tanto Mesopotamia, Egipto, Israel, Grecia, Roma, Persia, civilizaciones como la Maya, la China, la Azteca, la India están llenas de referencias a la esclavitud vinculada con eventos bélicos. En el caso de las hormigas existen más de 200 especies que tienen a esclavizar a otras.

Muchos prisiones de guerra tanto en las personas como en las hormigas terminan siendo esclavos, sin embargo, muchos nacerán siendo esclavos y otros terminaran siendo esclavos por deudas, sanciones penales, o rapto siendo usados como mano de obra, servicio domestico, servicio sexual, tareas militares, minería, etc.

De esta manera logramos hacer evidente que muchas acciones que realizan las hormigas esclavistas también lo realizan las personas, con estrategias y acciones muy similares con diferencia de planos.